¿Drones en bibliotecas? Una tendencia emergente según la ALA

La American Library Association (ALA) está trabajando, a través de su Centro para el Futuro de las Bibliotecas , en identificar las nu...


La American Library Association (ALA) está trabajando, a través de su Centro para el Futuro de las Bibliotecas, en identificar las nuevas tendencias relacionadas con las bibliotecas con el objetivo de promover técnicas de futuro e innovación. En este apartado de su página web se pueden distinguir un total de diecinueve, las cuales son actualizadas según van apareciendo nuevas tendencias, estudios e informes aplicables al mundo de las bibliotecas.

Las más llamativas, bajo mi punto de vista, son siempre las tendencias que van de la mano del avance tecnológico y que nos obligan a las bibliotecas a adaptarnos constantemente a las nuevas necesidades de la sociedad y, por tanto, de nuestros usuarios. En el listado de la ALA podemos encontrar algunas interesantes como la gamificación, el movimiento maker, la adaptación a los nativos digitales, la resilencia o incluso el uso de robots en bibliotecas. Ahora bien, una de estas tendencias en las que trabaja la ALA me ha llamado especialmente la atención sobre el resto: el uso de drones en bibliotecas.

Los drones, también llamados VANT o vehículos aéreos no tripulados (en inglés, UAV o unmanned aerial vehicle), se han utilizado tradicionalmente en el ámbito militar y de seguridad. Si bien es cierto que su uso está cada vez más extendido en otros entornos (ocio, transporte, noticias informativas e incluso arqueología) y que hoy en día se pueden adquirir por un precio bastante asequible, mucha gente no consigue imaginar cómo en la práctica se podrían emplear drones en las bibliotecas. Veamos qué dice la ALA al respecto: «Drones could help improve internet access in underserved areas [...] Because drones will provide new opportunities for content creation and research, users may expect drones to be part of the technology resources available from libraries. Additionally, video or survey content produced by drones may become content collected and managed by libraries».

En realidad la ALA no profundiza mucho en el tema. Quizás, siguiendo la popularidad que estos dispositivos están teniendo en otros campos, se plantea algunos posibles usos que podrían tener los drones en bibliotecas. O mejor dicho, algunos beneficios que podrían aprovechar las bibliotecas con el desarrollo de esta tecnología.

Por ejemplo, dice que su uso podría ayudar a mejorar el acceso a Internet en zonas desatendidas a través de unos drones que funcionan con energía solar y pueden volar durante años. En esto Google ya está investigando y trabajando con sus aviones solares en el Project Skybender, el cual intentaría mejorar la velocidad de transmisión de Internet sin cable en zonas remotas con una velocidad 40 veces superior a un servicio actual (lo que Google ha bautizado como 5G). Pero ¿qué tiene que ver todo esto con las bibliotecas? El uso de esta tecnología quizás mejoraría el acceso a Internet en zonas menos desarrolladas del planeta y, por lo tanto, podría facilitar el desarrollo de bibliotecas y mejorar los esfuerzos de divulgación cultural en algunos países.

Por otro lado, la ALA habla de la entrega de recursos a domicilio a través de drones a raíz del anuncio que hicieron hace un par de años compañías como Amazon, UPS o DHL. Recordemos que, por ejemplo, el proyecto de Amazon se encuentra actualmente paralizado en Estados Unidos por diversos conflictos de seguridad con la Administración Federal de Aviación del país. Sin embargo, en Alemania la empresa de mensajería DHL ya ofrece este servicio de entrega con drones, aunque limitado a una determinada zona geográfica (la pequeña isla de Juist, de unos 1500 habitantes) y por motivos farmacéuticos. Dicho esto, ¿este modelo sería aplicable a las bibliotecas? Quizás sería un recurso y servicio interesante para zonas de difícil acceso, pero creo que hablamos de casos muy puntuales. En este aspecto tendríamos que esperar a ver cómo se adaptan los drones a los estándares de seguridad aérea de cada país para poder pensar en un uso aplicable a bibliotecas. En un futuro quizás podríamos hablar de un servicio de préstamo interbibliotecario con drones, quién sabe.

Por último, la ALA comenta que todo el contenido documental que generen estos dispositivos (imágenes y vídeos) puede ser recogido y gestionado por bibliotecas, dando lugar a un enriquecimiento a la colección de las mismas. Este servicio ya se está utilizando en nuestro país (sorprendente, ¿verdad?) y puedo decir que la ALA no va mal encaminada con esta afirmación. He tenido la oportunidad de trabajar en el archivo documental de un museo arqueológico y puedo aseguraros que el uso de drones para realizar fotografías y vídeos aéreos de yacimientos y excavaciones arqueológicas es una realidad desde hace un par de años. Es un servicio relativamente barato que genera un material muy útil y de enorme calidad para los investigadores. Y este valioso material debe ser gestionado por la biblioteca o archivo como si de diapositivas, fotografías o planos se tratase.

Estamos sin duda ante un fenómeno al que poco a poco se van encontrado utilidades en muchas ramas del conocimiento pero, al que sin embargo, no se encuentra una utilidad real en las bibliotecas. Creo que la ALA hace bien en plantear los drones como una herramienta de gran popularidad de la que los servicios bibliotecarios pueden beneficiarse, pero es cierto que no profundiza mucho en cuestiones prácticas. ¿Por qué esta postura? En primer lugar creo que por prudencia, ya que no es bueno dejarse llevar por los hypes sin un buen estudio o proyecto detrás. En segundo lugar, también es cierto que aún quedan muchos aspectos básicos por mejorar en las bibliotecas, como por ejemplo la mejora de los equipos y sistemas informáticos, la formación del personal bibliotecario (aquí entraría la llamada resilencia, es decir, la necesidad de mantenerse al día para usuarios cada vez más exigentes y especializados y que bajo mi punto de vista es uno de los factores donde más haría falta incidir) o el desarrollo y fomento de las colecciones digitales dentro de las bibliotecas. Y por último, en la práctica no existe ningún ninguna utilidad clara y directa de estos dispositivos en bibliotecas. Es cierto que los drones generan un material novedoso y realmente valioso para la colección, y es por ello que las bibliotecas o archivos deben estar preparados para recibir y gestionar dicho material, pero en la práctica no podemos hablar en nuestro sector de una utilidad directa.

Miguel S. Reula
Tendencias de la ALA (en inglés)
"Project Skybender" en Xataka
Imagen de Sam Churchill

Quizás te pueda interesar

2 comentarios

  1. En las Universidades Públicas estatales los sistemas OPAC permiten saber que libros existen en cada Centro Universitario. Luego los alumnos, maestros e investigadores quieren libros que se encuentran en otro centro universitario, ya sea Ameca, texcoco, Toluca, La Neza y sería conveniente solicitarlo vía correo electrónico y llegara en dron a nuestro centro Universitario.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, como concepto lo que comentas está bien, pero creo necesario repasar cómo funciona el sistema de préstamo interbibliotecario en la actualidad antes de "soñar" con drones.

      Pedir un libro de otra universidad es un servicio gratuito para el usuario, pero tiene unos costes para la biblioteca de la universidad. En España, este coste ronda entre los 8 y 15€ por servicio y puedo asegurarte que a lo largo de un mes fácilmente pueden solicitarnos unos 30 documentos, por lo que si hacemos la cuenta necesitamos un buen colchón en nuestro presupuesto para este servicio.

      Ahora bien, ¿merece la pena invertir dinero en drones para que envíen los libros? ¿Y la seguridad y legislación aérea? ¿Quién programa el itinerario y lleva un control técnico de los drones? Y lo más importante, ¿quién se encarga de los gastos que supone un servicio de esta magnitud? Por estas y muchas otras razones veo IMPROBABLE que se apueste por los drones en bibliotecas, al menos en cuanto al envío de documentos entre bibliotecas.

      ¿No sería más económico para las bibliotecas invertir en tecnología para digitalizar documentación para poder enviarla por correo electrónico? Yo creo que sí, que ese es el camino. De hecho, muchas bibliotecas están incluyendo el índice de los documentos en los catálogos entre otras cosas para que el usuario sepa si un documento o PARTE de un documento le es útil o no. Si otra biblioteca nos pide el capítulo 13 de un manual especializado, podremos digitalizar dicho capítulo y enviarlo por correo electrónico en vez de enviar el libro por mensajería y que éste sufra daños. Todo mucho más económico, respetuoso con nuestra colección y rápido. Y lo más importante, factible.

      Eliminar